martes, 24 de junio de 2008

TV adictos

A pesar de lo que suelen opinar algunos pseudointelectuales (esos que se pasan la tarde en bares literarios consumiendo apenas un café), que se jactan de no tener un televisor en sus casas y a cambio recomiendan libros muy extraños que exigen nuestros castigados cerebros, me permito defender a la tele -aunque sea políticamente incorrecto- sosteniendo que
es un medio apto para brindar cierto tipo de entretenimiento, a veces tonto y vacío, que nos distrae muchísimo.
Qué tiene de criticable, en definitiva, perder el tiempo de la forma que se nos antoje, o sólo hay que perderlo tratando de decodificar las primeras páginas de “El grado cero de la escritura”, de Lola Berthet ...
¿o era de Roland Barthes?
Ahora bien, estoy de acuerdo en que debemos tener bastante cuidado con la "sobredosis de TV", aquella de la que nos hablaba Soda Stereo en una canción testimonial y de ribetes visionarios.
Amigos, no se repriman, lo malo no es mirar televisión sino convertirse en un fanático fundamentalista de ella porque ahí sí nuestras vidas se pueden complicar. Es por eso que en otro eficiente servicio del Almacén, por si nadie se lo dijo o no se dio cuenta aún, le diagnosticamos que usted es un adicto a la "caja boba" cuando:


- Responde a las quejas de su mujer con la frase: “No hay nada que nosotros no podamos charlarlo en el corte”
- Las preguntas: "¿Qué pasó con los chicos?", "¿Cómo le fue a tu vieja en el oncólogo?", y "¿Dónde está el control remoto?", las formula con el mismo tono de preocupación
- Le dice al peluquero: “Un poco más corto... tipo Marcelo De Bellis, ¿viste?”
- Usted, en este mismo momento, está leyendo el blog aprovechando que "Intrusos" fue a la pausa
- Mientras hace el amor se cree que está actuando en una pornosoft de The Film Zone, imaginando los planos del "perrito” frente al espejo y en cámara lenta

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