miércoles, 16 de abril de 2008

La comida está... ¡caliente!

Desde siempre el hombre se interesó por incrementar el deseo y su rendimiento sexual.
Ha probado, a lo largo de la historia, muchísimos métodos y entre ellos se encuentran los alimentos a los que les atribuyó un poder casi mágico.
Lo primero que nos debe quedar en claro es que nuestro gran órgano sexual no está por debajo de la cintura sino por arriba, y es el cerebro.
Allí nacen todas las fantasías y las "ganas". Por consiguiente, si un viejo refrán dice: Mens sana en corpore sano, es fundamental que una de las cosas que tenemos que cuidar es la fuente de energía de nuestro cuerpo para que éste responda a la perfección... y para ello, nada mejor que una excelente alimentación. Esta última no genera deseo por sí sola pero favorece a que uno esté en óptimas condiciones para la actividad sexual (convengamos que si estamos agotados, cansados o bien, dispépticos, el interés por hacer malabares eróticos pasa a segundo plano)
¿Cuándo un alimento es considerado afrodisíaco? Cuando sus texturas, aspecto, y gusto, invitan a la fantasía. Tenemos, por ejemplo, la palta, el chocolate, la miel, el melón (aunque mejor que comprarlo es que uno "se lo haga"), las ostras, la calabaza, la banana, la zanahoria, el bay biscuit, los embutidos tales como la sopresatta o la salchicha alemana, etc.
Otra cosa a considerar es, previo a una noche de placer, lo contraproducente del consumo excesivo de café, de cigarrillos y de comidas abundantes tipo lechón adobado, milanga con fritas o fabada asturiana.
En cuanto al valor nutricional para incrementar nuestro apetito sexual la dieta debe ser equilibrada y armónica: buena cantidad de proteínas e hidratos de carbono (cereales y por supuesto: la quinoa, que no sé que "joraca" es pero está muy de moda), pocas grasas, muchas vitaminas (sobre todo el complejo B), calcio, zinc y el hierro (qué mejor para un buen "fierrazo"... ¡cuac!)
Aquí debajo, por si van a tener "tiroteo", les dejo una dieta base para aquellos que como yo han pasado la barrera de los cuarenta, donde el deseo merma apenas, pero el rendimiento entra en franca ruta descendente:
Desayuno:
Tostada de pan integral con miel y un té verde.
Almuerzo:
Bife de chorizo jugoso con ensalada de perejil y huevo.
Merienda:
Licuado de naranja y apio.
Cena:
Ostras, caviar y una botella de champán francés... esto no sé si aumentará su deseo pero el de la señorita que lo acompaña, seguro.
Eso sí, no se olviden del postre, paso esencial y vital de esta dieta:
Mousse de sildenafil (Viagra ®)
Ustedes me preguntarán por la zanahoria, la banana, y los embutidos...
yo les comenté que eran afrodisíacos pero en ningún momento les dije que eran para comer.
No quiero dejar de explicarles la importancia de la boca en todo esto del deseo. Mucho de la sensualidad pasa por ella, y aquí no hablo sólo de la forma de morder y los sabores, sino de lo que se dice...
Una mujer le susurra a su marido en la cama:
-Querido... decime chanchadas y cosas sucias que tanto te calientan
El tipito la mira a los ojos y responde:
-La mesada de la cocina, el piso del baño y los muebles del comedor.

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